Alcalde de Chihuahua se hace pasar por indigente para descubrir como tratan los funcionarios a las personas humildes

México. 08 de julio del 2019.- El alcalde de Cuauhtémoc, Chihuahua, Carlos Tena, quiso descubrir por él mismo como es que los empleados de la Presidencia Municipal tratan a las personas humildes; por lo que se disfrazó de indigente y acudió a pedir un apoyo a los empleados de la administración que el encabeza.

En entrevista para W Radio, el Presidente Municipal explicó que desde hace 2 o 3 meses tenía la intención de hacer algo, pues las quejas se sobre los malos tratos de los funcionarios se hacían más frecuentes y hasta por escrito.

“En las administraciones siempre queda gente que vienen arrastrando de otras administraciones, entonces a raíz de que yo estoy recibiendo quejas de maltrato, de que no me atendió, etc.  Y pues preguntas al funcionario que está al frente, al director, y dice no, no, no, todo está bien se le atendió, se fue enojado porque no se le dio lo que quería y era mucho; entonces no hayas a quien creerle, si al ciudadano o al director de cualquier área”.

Carlos Tena, señaló que el jueves tuvo una reunión de seguridad, y al salir de ella, lo maquillaron y vistieron de indigente, usó una silla de ruedas y ocupó a una persona para que le empujara la silla, y hablara con los empleados, pues él no quería que lo reconocieran por su voz.

Refirió que se dirigieron a Desarrollo Social, y lo primero que ocurrió, fue que nadie le ayudó a abrir la puerta a la persona que lo llevaba a la silla de ruedas.

Narró que le dijo a la persona que lo acompañaba “dígales que soy un señor, soy su vecino, muy necesitado, enfermo y que vengo por una despensa porque usted fue a visitarme y no tengo que comer”. La respuesta que obtuvo de “mala gana” por parte de una trabajadora, fue que las despensas se daban en el edificio de enfrente.

Acto seguido, volvió a decirle a la persona que lo acompañaba “dígale que usted no me puede empujar para allá que está muy lejos”. A lo que la misma empleada le respondió que la esperara.

Mientras, él esperaba que alguno de los 60 empleados que hay ahí le ayudara, pero eso no pasó. Minutos después, el alcalde dijo que hubo otra empleada que fue a decirle que en un momento le llevaba su despensa.

De esta manera, mientras le llevaban su despensa, quiso ir a hablar con el Presidente Municipal, pero tenía que ir al segundo piso; en ese momento, señaló que el guardia que se encarga de abrir el elevador a las personas con discapacidad, no ayudó a la mujer que lo acompañaba, y de “mala gana” les dio las indicaciones.

Al llegar al segundo piso, pidió hablar con el presidente municipal, y una persona le contestó que no estaba, pero que lo podían atender sus asistentes (tres mujeres), a ellas les pidió hablar con el Secretario del Ayuntamiento, sin embargo, le dijeron que este estaba muy ocupado y si gustaba esperarlo; pero al estar esperando, pasaron 5 minutos, cuando las vio cuchichear y una de ellas le pidió a la señora que lo acompañaba, si podía sacarlo de la oficina para que ahí esperara al secretario.

“Como yo iba poquito impregnado de gasolina y me unté aceite en mi ropa” señaló el alcalde en la entrevista.

En ese momento, contó que ya no aguantó, se colocó en el marco de la puerta y se puso de pie, quitándose la gorra y los lentes, y se le quedaron viendo; señaló que se asustaron y una de ellas sorprendida solo le alcanzó a decir “presi…”.

En cuanto a él, les dijo “efectivamente, soy el presidente y ya vi como tratas a la gente humilde en mi oficina (…) miren a partir de hoy, cada persona que venga a pedir, en ella van a ver mi cara, porque no se van a dar cuenta cuando voy a volver así”.

Relató que luego de lo sucedido, regresó a desarrollo social, a pedir un medicamento, señaló que las personas seguían con la misma actitud, mientras que la empleada encargada de la botica estaba en el teléfono, y para dirigirse a él, ni siquiera volteó a verlo.

De esta manera le pidió a la persona que lo acompañaba, que lo dejara solo ahí, y al hacerlo, ningún empleado se acercó, solo la misma persona que le dio la despensa, quien incluso le compró una gelatina.

En el lugar, se puso de pie y al quedar todos sorprendidos por lo ocurrido, les dijo:

“Aquí se gobierna con el corazón, no con el bolsillo, ustedes vienen por un sueldo yo gané la elección y no ustedes, a ustedes no les importa cómo tratan a la gente”.

Para finalizar, mencionó que al menos dos personas serían despedidas de la administración, mientras que la persona que lo apoyó, será recompensada.