Deja tú la pandemia, Navarro “volvió a ganar”

Dicen que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, que ironía que hablando de política, en México hasta sea ley.

En el mundo, la pandemia trajo consigo una crisis en varios aspectos, que ya está de más mencionar, pero Guanajuato Capital no se quedó exento de esa crisis, sin embargo, si llegó a remplazar los efectos que tendrían las decisiones de un gobierno que lo único que ha demostrado es que trabaja para la prosperidad y la riqueza, aunque no la de sus habitantes.

Alejandro Navarro, quien ha hecho carrera política en la Capital del Estado considerado como el bastión panista; ha sido Director General de Desarrollo Económico del gobierno municipal de la capital (2006-2009), cuando su suegro Guillermo Smith, era regidor, quien meses después dejó el pasó a su suplente, siendo esta su hija Samantha Smith, quien es la esposa de Alejandro Navarro; aunque ellos dicen que los lazos familiares nada tuvieron que ver. También ha sido Diputado Local y actualmente presidente municipal, que gracias a la elección consecutiva, se extenderá tres años más.

Su camino en la política guanajuatense ha estado plagada de escándalos, con actos que apuntan a la gentrificación del centro de la ciudad, como el incremento del predial, lo que con el paso del tiempo hará que la gente humilde que habita en esta zona privilegiada por su valor histórico se vea prácticamente obligada a dejarla por la falta de recursos económicos para poder permanecer en la zona, mientras que grandes inversionistas y personas con un alto poder adquisitivo comenzarán a hacerse de sus propiedades. De esta manera percibo a un Alejandro Navarro siguiendo muy pegadito los pasos de su homologo de San Miguel de Allende, Luis Alberto Villarreal, a quien la gente dio su voto de castigo para que no siga gobernando dicho municipio.

Vimos cómo mientras otro partido gobernaba la capital, él era un aguerrido opositor, recriminando cada acción, pero desde que llegó al poder, vemos como detesta las críticas y a las personas que las emiten.

Por otro lado, ya se sabe que a Alejandro Navarro no le gusta que Guanajuato sea visitado por personas que no cumplen con sus estándares sociales; ha demostrado ser soberbio, elitista, arrogante, ostentoso y autoritario.

Recientemente en campaña, fue señalado y denunciado por cometer presuntos delitos electorales de los cuales la autoridad correspondiente no ha volteado ni a ver.

He visto como en redes sociales, Navarro llama a los ciudadanos “fans”, como algunos ciudadanos que no se esconden bajo un perfil falso, lo consideran “humilde” por comerse unos tacos o por saludar a una viejecita, hay también quien dice que es el mejor presidente por haber regalado calentadores solares, aunque haya gente que no tenga siquiera acceso a agua potable.

Al ver ese tipo de manifestaciones, pienso en como la humildad es un valor totalmente opuesto a la soberbia, por lo cual es imposible que la humildad exista en él. Y claro está que la humildad tampoco aplica en él si nos referimos a la posición económica.

Y que no se olvide preguntar e indagar sobre ¿Cuántos años le costó construir lo que tenía antes de llegar al poder, y cuantos años luego de asumir la presidencia municipal le costó triplicar su patrimonio y el de su familia?

Siendo él quien es, me hago una última pregunta ¿pero que lo hizo ganar?

Es muy temprano para saber a ciencia cierta si hubo anomalías en la elección, sin embargo, la cantidad de votos registrada a su favor, tratándose de una elección intermedia y en medio de una pandemia, sin duda, resulta difícil de creer.

Algo que como ciudadana me indigna es que entre los posibles votantes que se inclinaron hacia el blanquiazul con Navarro como candidato, fueron empresarios, quienes en lo privado, comparten que prefirieron apoyarlo a tenerlo en el gobierno contra ellos sabiendo de lo que es capaz; por otro lado gente trabajadora y humilde, quienes en una ocasión se acercaron con una servidora, a preguntar que si Navarro podía ir en contra de ellos si no votaban por él, es decir, votaron por miedo a perder aquello de lo que viven.

Eso para mí, ya significa no ser un gane limpio, por lo menos de moral. Por lo que permanece aún la incertidumbre de si se esperan unos años oscuros para quienes habitamos esta gran ciudad.