Guanajuato en manos de delincuentes y una promesa para devolver la paz

Por: Esteban Roberto Loya Mendoza

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su visita a Guanajuato, el estado más violento del país, promete dar seguridad, uniendo fuerzas militares, inteligencia y estrategia con el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

En este gran problema de seguridad sumamente complejo, que crece exponencialmente, Guanajuato es el campo de batalla de una guerra sin cuartel, cruel y descarnada entre dos carteles de la delincuencia organizada, para controlar el estado con delitos como el secuestro, narcotráfico, crimen organizado, extorción, huachicoleo, homicidios, lavado de dinero, robo de automóviles, casa habitación, comercios, pago de plaza, etc.

El Cartel de Santa Rosa de Lima comandado por José Antonio Yepez Ortiz “El Marro”, amparado y protegido por las autoridades estatales y municipales en un gran marco de corrupción y complicidad y documentada incompetencia en la realización de operativos y detenciones, “El Marro” emulando la mafia siciliana, creó círculos de protección familiares, vecinos, amigos, el pueblo completo y la región, uniéndolas con grandes fiestas, apoyos económicos, gasolina gratis, despensas, vehículos y mucho dinero.

Su epicentro, Villagrán, y su área de influencia Irapuato, Salamanca, Celaya, San Luis de la Paz, Valle de Santiago, Moroleón y Uriangato.

El Cartel Jalisco Nueva Generación, comandado por Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, la organización más poderosa de México operando en más de 10 estados, además de traficar en Estados Unidos, hace gala de su gran poderío militar, exhibiendo un ejército  excelentemente bien armado y al igual que el cartel de Santa Rosa de Lima, tiene complicidad con altos círculos de Gobierno.

El gran atractivo del estado de Guanajuato para los carteles, es el provocado por la refinería de Salamanca y la gran madeja de ductos de gasolina entre Salamanca e Irapuato, la más grande de México.

La política económica de los gobiernos panistas en Guanajuato desde hace cinco sexenios y el actual, ha sido aplicada en el gran desarrollo industrial y económico, naciendo la clase privilegiada panista gubernamental, por los moches, facilitadores , cambios de uso de suelo y corrupción general de facto, creándose sectas de protección política heredables, ejemplo:

El secretario de seguridad pública del estado, Alvar Cabeza de Vaca Appendini y el Fiscal General, Carlos Zamarripa Aguirre, a quienes el gobernador defiende a capa y espada, escudándose en el poder legislativo, otro gran coto de poder con mayoría desde luego panista, facilitando el funcionamiento de corrupción e impunidad.

Al enfocar todo el gobierno en el desarrollo económico, no interesa la base poblacional, al no invertir en el desarrollo social, construyendo grandes y profundos abismos de separación entre los ciudadanos, mucha riqueza por un lado y una gran miseria por el otro; del gran rencor a este último sector, es donde se alimentan los carteles ya que no tienen nada que perder, sus ejemplos de vida común, son los delincuentes, y desde pequeños desean integrarse a ellos, pues si nunca han tenido nada y de pronto tienen grandes cantidades de dinero, no les importa perder la vida siendo aún menores, de 12 a 17 años.

Esperamos los guanajuatenses que López Obrador cumpla su palabra ya dada y Rodríguez Vallejo se pongan a trabajar con verdadera voluntad política, estrategia en seguridad y amalgamadas con el gobierno federal, para lograr erradicar los carteles que actualmente tienen secuestrado a todo Guanajuato.