Navarro contra las Charamuscas de Guanajuato

El Ahuizote del Bajío

Dice un dicho que “cuando el río suena, es porque agua lleva”, pero este río del que hoy vamos a hablar ya está más que desbordado; ya verá si no, le adelanto que en ese rio navegan Alejandro Navarro, Marco Antonio Figueroa, la ambición, el odio, la ineptitud y el autoritarismo.

En un ejercicio para la memoria, recordaremos aquel día en el que el Presidente Municipal Alejandro Navarro anunció que la entrada al museo de las momias aumentaría de precio, un aumento por cierto injustificado, exagerado y ridículo.

Desde aquel día sombrío, la afluencia comenzó a bajar, y a Navarrito le llegó la “preocupancia”, por eso ahora busca a toda costa no reconocer que en su repudiada ambición, SE EQUIVOCÓ, aunque eso implique pisotear los derechos de los ciudadanos.

Y es que para tristeza de muchos, el museo de las momias va remando contra corriente en ese rio de porquería.

Para entender el problema, imaginemos que el año pasado el museo fue visitado por 10 personas, hoy que cobran el doble, solo lo visitan 5, y aunque el ingreso sea igualito, su popularidad está bajando; y si no me cree vaya y dese una vuelta, o pregúntele a los comerciantes de aquella zona, que la están sufriendo y feo.

Pero como el presidente le tiene fe a aquel refrán que dice que “ningún burro se queda calvo” (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia), está buscando de qué manera puede seguir cobrando harto “varo”, sin que se le vaya la gente del museo, aunque eso implique dar un golpe bajo a nuestras tradiciones.

Si usted no sabía, yo aquí se lo cuento; figúrese que el alcalde fifí, busca deshacerse de 4 comerciantes que mantienen vivo uno de los productos que distingue a Guanajuato en el mundo, “La Charamusca”.

Pero usted se preguntará ¿cómo para qué? y ¿cómo pretende hacerlo? – y yo aquí le voy a responder, con el riesgo de que usted pegue el grito en el cielo y asuste a uno que otro a su alrededor.

Empezaremos esta historia con el gañan de gañanes, Marco Antonio Figueroa, que hoy presume de ser Director de Servicios Municipales, y es que él mandó a uno de sus secuaces a exigir a los comerciantes de charamuscas, que ahuecarán el ala, porque ahí en la meritita entrada del Mercado Hidalgo, estaría un punto de venta de boletos para el museo de las momias.

Como era de esperarse, le dijeron NO, y con justa razón, pues esa cochina acción significa dejar sin sustento a varias familias y atentar contra la elaboración de ese rico dulce tradicional.

Pero como para el desgobierno de Navarro lo que importa son los ciudadanos y su bienestar, pues no le quedó más que mandar a amedrentar a esos ciudadanos, para obtener ese espacio utilizando las más bajas prácticas.

Y aguántese poquito, que lo que realmente le hará producir bilis, es que mientras intenta despojar de su espacio a comerciantes establecidos, para poner un módulo de venta de boletos, a otros que le aplaudieron en su campaña les da permisos a diestra y siniestra en espacios públicos, con ubicaciones privilegiadas en donde seguro podría poner su tan urgido módulo.

Aunque esta medida, pareciera que significa que Navarro está desesperado, ni crea que tanto, porque cuentan que en las momias de cartón ya llega más gente.

¿Será que cuando dio a conocer a nivel internacional que no quería turismo charamusquero, ya tenía planeado deshacerse de las charamuscas?