Ofrece concierto memorable OSUG con Fito Páez

Guanajuato, Gto. 20 de octubre del 2019.- Uno de los eventos más esperados de la 47 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC) fue el concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) junto con Fito Páez, uno de los íconos más importantes del rock argentino.

Desde temprana hora la gente comenzó a formarse para poder disfrutar del concierto que se llevó a cabo en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas. La OSUG mostró otra de sus facetas al tocar, junto con Páez, los clásicos del rock en español que se volvieron exitosos a finales de la década de los 80 y que no han dejado de serlo. La Alhóndiga de Granaditas lució repleta de seguidores del cantante argentino pero también del público que cada viernes asiste a los conciertos de la OSUG y está al pendiente de sus presentaciones.

Bajo la batuta de su director titular, Roberto Beltrán Zavala, la OSUG ofreció una noche mágica en la que los asistentes no dejaron de cantar desde la primera y la última melodía. Los arreglos del concierto sinfónico sorprendieron a los escuchas quienes expresaron su conmoción al disfrutar de temas como “Naturaleza sangre”, “Ámbar violeta”,  “Cadáver exquisito”, por mencionar algunos.

Con un traje amarillo que se distinguía en la oscuridad de la noche, Fito Páez brilló en el escenario y logró crear una dialéctica sorprendente con los músicos de la OSUG que en todo momento tocaron haciendo una sinergia con la música y las letras del reconocido cantante argentino.

Durante dos horas, ofrecieron un concierto inolvidable que seguramente se quedará como uno de los mejores momentos que se han vivido en las memorias del Festival Internacional Cervantino.

La voz de todos los asistentes se hizo una sola cuando comenzó la canción “Del otro lado del camino”, Fito tocando el piano y la gente sin dejar de cantar. Otros de los temas más exitosos fueron “Dar es dar” y “El amor después del amor”.

El momento cúspide de la noche sucedió cuando todos se quedaron en silencio, ni un sonido -algo difícil de lograr en un recinto como la Alhóndiga- y luego la voz a capela de Fito Páez con la letra, “¿Quién dice que todo está perdido? Yo vengo a entregar mi corazón”, después continuó un aplauso prolongado para despedir y agradecer a una de las agrupaciones orquestales más destacadas y activas de México y de uno de los exponentes más significativos del rock latinoamericano.