OSUG realiza estrenos en el segundo concierto de la temporada

Guanajuato, Gto., a 25 de agosto de 2018.- El segundo concierto de la temporada agosto-diciembre de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) se sintetiza en una noche de estrenos pues se llevó a cabo la interpretación de “Horizontes”, la miniatura de Roberto Enrique De León-Ortiz, alumno del Departamento de Música y Artes Escénicas de la UG.

El joven compositor participó en las “Mesas de Lectura 2018” en la que se incentiva a estudiantes a mandar una obra a dictamen para que la OSUG la interprete. El recibimiento de la miniatura fue favorable puesto que de forma natural evocó a la esperanza y el anhelo en su último movimiento.

Bajo la batuta de Roberto Beltrán Zavala, el director titular de la OSUG, los músicos tocaron dos obras de un autor poco conocido pero uno de los grandes genios de la música, Andrzej Panufnik, compositor, pianista y director de orquesta de origen polaco.

La fagotista principal de la OSUG, Katherine Snelling fungió como solista en la interpretación de la obra “Concierto para fagot y pequeña orquesta”, un estreno en México de Panufnik.

La obra está compuesta para rendir homenaje a Jerzy Popiełuszko, un sacerdote polaco que fue asesinado por motivos políticos al defender la libertad y la verdad de su pueblo. Con esta pieza, el compositor polaco hizo que el fagot externara todo su potencial dramático y con la genuino talento de Katherine Snelling, el fagot condujo a los demás instrumentos que lo acompañaban a plasmar las emociones del pueblo de Polonia ante el asesinato del sacerdote, que van desde la lamentación hasta la esperanza y la lucha por la emancipación.

Otro estreno en México que hizo la OSUG fue “Epitafio a Katyn” también de Panufnik, esta obra refleja el dolor personal del compositor, tiene un carácter fúnebre pues fue escrita en memoria de los 15 mil polacos que fueron asesinados en Katyn, una ciudad rusa, durante la Segunda Guerra Mundial.

Para finalizar con el concierto, la OSUG interpretó la “Sinfonía no. 7 en do sostenido menor, op. 131” de Sergei Prokofiev, a través de cuatro movimientos fusiona las cuerdas, maderas e instrumentos de viento para lograr una sutil instrumentación con un lenguaje sencillo pero sublime.